1.- Temperar el chocolate siguiendo su curva
de cristalización adecuada, según el tipo
de chocolate utilizado, hasta obtener una
textura fluida, brillante y estable.
2.- Añadir las frituras al chocolate temperado
y mezclar suavemente con una espátula,
procurando no romperlas, hasta cubrirlas
de manera uniforme.
3.- Verter la mezcla en un molde en forma
de rosca, previamente limpio y seco.
Puede utilizarse un molde de metal o
de silicón. Distribuir y presionar ligeramente
la mezcla para asegurar una forma
compacta y uniforme.
4.- Dejar cristalizar el chocolate a temperatura
ambiente, en un lugar fresco y seco, hasta
que esté completamente firme.
5.- Una vez cristalizada la rosca, desmoldar
cuidadosamente para evitar fracturas y
conservar su forma.